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Hipoteca fija, variable o mixta: diferencias y cómo elegir

Fija, variable o mixta: cada tipo de hipoteca reparte el riesgo de forma distinta entre tú y el banco. Aquí te explicamos cómo funciona cada una, con ejemplos reales.

Qué significa que una hipoteca sea “fija”, “variable” o “mixta”

Cuando pides una hipoteca, el banco te presta un capital que devuelves poco a poco, mes a mes, junto con unos intereses. Lo que cambia entre los tres tipos de hipoteca es cómo se calculan esos intereses a lo largo del tiempo.

Hipoteca fija

El tipo de interés (llamado TIN, Tipo de Interés Nominal) se fija al firmar el préstamo y no cambia nunca, pase lo que pase con la economía. Esto significa que tu cuota mensual es exactamente la misma desde el primer mes hasta el último.

Ejemplo: una hipoteca fija de 180.000 € a 25 años con un TIN del 3,2% tiene una cuota mensual de unos 872 € durante los 25 años, sin sorpresas.

Hipoteca variable

El tipo de interés se compone de dos partes: un índice de referencia (en España, casi siempre el Euríbor) más un porcentaje fijo que añade el banco, llamado diferencial. Por ejemplo, “Euríbor + 0,80%”. Como el Euríbor cambia cada día, la cuota se revisa cada 6 o 12 meses según lo que marque el Euríbor en ese momento.

Ejemplo: esa misma hipoteca de 180.000 € a 25 años, con Euríbor al 2,5% y un diferencial del 0,7% (TIN total 3,2%), tendría hoy una cuota similar a la fija. Pero si el Euríbor sube al 4%, la cuota subiría a unos 970 € al mes; si baja al 1,5%, bajaría a unos 780 €.

Hipoteca mixta

Combina las dos anteriores: pagas un tipo fijo durante un primer periodo (habitualmente entre 5 y 15 años) y, cuando ese periodo termina, la hipoteca pasa a funcionar como una variable, referenciada al Euríbor, durante el resto del plazo.

Comparativa rápida

TipoCuotaRiesgoSuele convenir si...
FijaSiempre igualBajo (para ti)Prefieres seguridad y planificar tu presupuesto sin sorpresas
VariableCambia con el EuríborAltoAguantas oscilaciones en la cuota y crees que los tipos bajarán
MixtaFija al principio, luego variableMedioQuieres estabilidad los primeros años y flexibilidad después

¿Y si sube mucho el Euríbor?

En una hipoteca variable no hay límite legal general a cuánto puede subir tu cuota si sube el Euríbor (salvo cláusulas específicas que pactes con tu banco). Por eso, antes de elegir variable, conviene simular qué pasaría con tu cuota si el Euríbor subiera 1 o 2 puntos, y comprobar que podrías asumirlo sin ahogar tu economía. Puedes consultar la evolución histórica del Euríbor y otros conceptos financieros en el glosario de educación financiera del Banco de España.

¿Merece la pena cambiar de hipoteca variable a fija?

Si ya tienes una hipoteca variable y te planteas pasarte a fija, la decisión depende sobre todo de dos factores: la diferencia entre tu TIN variable actual y el TIN fijo que te ofrezcan, y el coste de hacer el cambio. Hay dos vías habituales: la novación (renegociar las condiciones con tu propio banco) o la subrogación (cambiar la hipoteca a otra entidad). Ambas pueden tener comisiones y gastos asociados, así que conviene calcular cuánto pagarías en cada escenario antes de firmar el cambio.

En resumen

No existe un tipo de hipoteca “mejor” para todo el mundo: la fija da tranquilidad y previsibilidad a cambio de, normalmente, un tipo de interés algo más alto al principio; la variable puede salir más barata si los tipos bajan, pero conlleva incertidumbre; y la mixta es un punto intermedio. Antes de firmar, usa nuestra calculadora de cuota hipotecaria para comparar cuotas reales con tus propios números.

Este contenido es informativo y no sustituye el asesoramiento de un profesional.